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Opinión: Parque Agustín Ferrari

La publicidad inmobiliaria, para promocionar loteos en el Gran Buenos Aires, ha procurado –en diversas ocasiones- vender ilusiones y dar por hecho lo que aun ni siquiera estaba iniciado. Cuando investigamos los comienzos de Villa Posse, hemos encontrado documentos que dan cuenta de una fundación publicitaria y no real en 1909, a cargo de Don Rodolfo Posse, a la sazón responsable de la Oficina de Tierras de la Compañía General de Tabacos. Auscultando los orígenes del Parque Agustín Ferrari hallamos otro ejemplo de publicidad inmobiliaria. Recordemos que la Parada Kilómetro 38 estaba en funciones a comienzos de noviembre de 1950. El prestigioso rematador Rodolfo J. W. Vinelli realizó los primeros remates de lotes de terreno del naciente Parque Agustín Ferrari.

En un afiche que se encuentra en el Departamento de Investigación Histórica y Cartográfica de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires (La Plata), Vinelli sostenía: “A 37 kilómetros de Plaza Once, en el Centro de las alturas del Oeste, frente al camino pavimentado Merlo-Marcos Paz, frente al servicio de ómnibus y exactamente frente a una Nueva Estación, se levanta el Nuevo Gran Centro que se llama ´Parque Agustín Ferrari´”.

Y a continuación agregaba: “Es una nueva pradera ondulada, verdeante, florida y llena de árboles, con amables perspectivas a sus cuatro costados, que por su ubicación y virtudes encierra el germen de pujanza y dinamismo de tantos otros centros de población del Oeste que hoy admiramos y que son signo del constante crecimiento del Gran Buenos Aires que va volcándose indudablemente en sus zonas de privilegio”.

Más adelante, luego de hacer la apología de la “casa propia” y de las ventajas que depara este beneficio a cualquier familia, Vinelli instaba al potencial comprador a hacer un esfuerzo económico para adquirir su lote de terreno. “Aquí puede Usted comprar bien barato”, aseveraba el rematador, “tan barato como los que oportunamente compraron en Ramos Mejía, Castelar o Ituzaingó a $1,50 el metro cuadrado. ¿Se da cuenta, estimado lector? Eso es un regalo. No es plata. ¡Menos en zona tan virtuosa, tan bella, tan saludable y de tanto porvenir!”.

Finalmente, Vinelli le bajaba el martillo a su iniciativa publicitaria, de modo imperativo, y a la vez paternal: “Cómprese un lote doble y levante su casita. Nosotros le daremos nuestro consejo y le brindaremos gustosos nuestra experiencia. Usted se felicitará una y mil veces de habernos escuchado. Pero, sepa Ud. que los méritos serán suyos, únicamente suyos, por su fe, su entusiasmo y su esfuerzo. Por esos méritos Ud. recibirá el valioso premio de la segura e inminente valorización de este esplendoroso parque”.

El rematador, de esa manera, anunciaba la venta de 2337 lotes dobles, con una base de $1,50 el metro cuadrado, a concretarse los domingos 5, 12 y 19 de noviembre de 1950, a las 15:30 horas. Quien comprara un lote doble tenía la facilidad de abonarlo en 2, 4 o 6 semestres con un 6% de interés, pagadero por semestre anticipado. Solo debía pagar, en efectivo, a cuenta de precio, una seña del 10%. Asimismo, la inmobiliaria prometía escriturar dentro de los 120 días.

La propuesta de Vinelli tuvo amplia recepción y se vendieron los lotes ofrecidos en aquellos remates efectuados en el Año del Libertador San Martín, y en posteriores oportunidades. A partir de entonces, los pioneros comenzaron a construir sus viviendas y a instalarse en forma permanente, como así también se edificaron casas de fines de semana, que hicieron realidad el Parque Agustín Ferrari, dentro de los límites de la localidad de Mariano Acosta, abrazado a la Ruta 200 y a los demás barrios del Partido de Merlo.

 

(*) El material de esta nota formará parte de mi próxima investigación histórica que publicaremos, Dios mediante, en 2022.

 

Dr. Horacio Enrique Poggi