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21 de Agosto: Día del Catequista

El origen de la palabra catequista es «hacer resonar», es escuchar ese llamado que nos hace DIOS para invitarnos a transitar el camino de su palabra y hacerlo respuesta. Es sembrar, anunciar a otros la nueva buena, celebrar la fe, esa fe que nos hace hermanos en Cristo. La tarea fundamental del catequista es transmitir valores, como dice nuestro Papa Francisco “es la mejor herencia que podemos dar”…

La mujer que escuchó ese llamado del Dios del amor fue Maria. Ese primer Sí que implicó cambios, miedos, amor, aceptación, etc. Ella es la primera catequista la madre del Dios hecho hombre, la anunciadora del misterio, con su actitud catequística sale después de haber escuchado la Palabra y de haberla recibido en su corazón a proclamarla a anunciarla.

Seamos capaces de hacer resonar como campana nuestra fe pero que ese ruido no sea leve ni pasajero sino que sea duradero y que se acreciente día a día con el otro, en comunidad.
Les dejo una reflexión muy linda. ¡Feliz día del Catequista!

Y DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS…
Cuando Dios creó el mundo, un día antes de darlo por terminado, Dios encomendó a sus ángeles la tarea de recorrer de nuevo el mundo y ver si faltaba algo por hacer. Un ángel llamado Juan, le contestó: “Señor, mil veces nos has enviado a ver si faltaba algo, ya te hemos dicho que todo quedó muy bien.” Y Dios se fue a dormir.

A la mañana siguiente, Dios madrugó más de lo normal, y aún en pijama se asomó a la ventana y vio que el hombre estaba talando bosques, matando focas, robando a sus empleados, e inventando armas para pelear por el petróleo, antes aún de descubrirlo. Dios mandó a sus ángeles bajar a la tierra a indagar que había hecho mal y corregirlo.

Muchos días después, los ángeles subieron a Su presencia.
“Señor, te tenemos que dar una mal noticia. Toda tu obra ha quedado perfecta salvo una cosa: el corazón del hombre se rasga con cada palabra que pronuncian otros hombres, y en cada grieta se cuelan unos sentimientos extraños que Tú no creaste y que el hombre mismo les ha puesto nombre: odio, celos, rencores, ambición…”

“Nosotros hemos cerrado sus heridas con Tus palabras y con Tus sentimientos, pero no basta con cerrarlas una vez; se vuelven a abrir continuamente, el corazón del hombre te ha quedado algo olvidadizo y frágil. Habría que estar todo el día a su lado.”

Un ángel propuso: “Sólo cabe una solución, has de destruirlo y volverlo a crear de nuevo, mejorando su corazón; el de los elefantes te quedó muy bien, podrías copiárselo.”

Dios contestó: “No sería mala idea si no les hubiese tomado ya tanto cariño, y hasta tengo elegido de entre ellos algunos para grandes misiones. Creo que es mejor solución la que dijiste antes: que haya ángeles en medio de ellos, constantemente cerca, para cerrar sus heridas y sanarles el corazón y para hablarles de mí y de nuestro proyecto común, a todas horas, en toda ocasión, a tiempo y a destiempo.  
Y ASÍ FUE COMO DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS… 

Soledad Arévalo.
Docente de 4to año de la Educación Primaria
Instituto parroquial Nuestra
Señora de Lourdes